martes, 18 de abril de 2017

Día 3 en Montreal


Todavía no he superado el jet lag. Todavía no estoy segura de saberme el nombre del barrio. ¿Es Hochelaga? Horchata le voy a llamar.

Son las 20:20 y solo quiero dormir. Mis amigos y familiares en Europa ya hace rato que se han acostado (allí son las 02:20). Pero tengo que aguantar. Al menos hasta las 22:00.

Estoy escuchando música. Es como una banda sonora para aventuras.

Vale, es Avril Lavigne. Y Grace VanderWaal. Tirorirori. Emoticono de la flamenca.

Hoy quería ver la ciudad pero he terminado andando diez quilómetros en tres horas y hasta ahí he llegado. Es como un juego de supervivencia. Salgo, exploro y me vuelvo a la cueva. Y a veces como o consigo (compro) comida mientras estoy por ahí.

Esto es un poco como estar en una realidad alternativa. Las duchas son raras. El váter es raro. Los enchufes son raros. Muy raros. Con botones raros. Y la calefacción… Han pasado dos días y medio y todavía no sé de donde sale el calor. En el cuarto de baño hay una bombilla grande y roja en el techo que desprende calor al encenderla (se enciende al mismo tiempo que la bombilla normal), y hay una máquina de aire acondicionado en el salón… pero no entiendo cómo puede estar todo el apartamento caldeado como lo está con solo el aparato.

En fin. La bombilla roja. La primera vez que encendí la luz del baño y vi que todo se volvía rojo pensé que era para darle un toque de club de striptease. Enseguida me di cuenta de que no podía ser eso. Y luego noté el calor. Creo que estoy tan receptiva a las cosas raras y nuevas que puedo imaginarme cualquier cosa.

Ayer entré en un supermercado y al principio no sabía por dónde se accedía a la zona de compra. A veces siento que la gente que me vea pensará que soy una loca que se ha escapado de algún sitio. Como cuando me puse a darle vueltas a una moneda para ver de qué valor era. ¿Las personas mayores se sentirán igual con las nuevas tecnologías?

O como cuando compré caldo de ternera pensando que era estofado de ternera. La foto me hizo confundir “broth” con “stew”. Me habría gustado verme la cara que se me quedó cuando vacié una lata de líquido en un plato hondo. ¡Que al menos era hondo!

Cuando llené la mochila de las cosas que  había comprado en el supermercado y me la eché a la espalda me imagino un letrero en blanco diciendo “Llevas demasiadas cosas para correr”. O “You are over encumbered”. O “Vous êtes surcharge”.

Ah, y todo es en francés. Me he comprado un bote de café en polvo para la leche… que no es soluble, es para la cafetera. La cara que debió de quedárseme esta mañana habrá sido similar a la del caldo.

I’m sorry, I only speak English.

Qué bon le sandwich di cheddar alla grill.