jueves, 20 de abril de 2017
martes, 18 de abril de 2017
Día 3 en Montreal
Todavía no he superado el jet lag. Todavía no estoy segura
de saberme el nombre del barrio. ¿Es Hochelaga? Horchata le voy a llamar.
Son las 20:20 y solo quiero dormir. Mis amigos y familiares
en Europa ya hace rato que se han acostado (allí son las 02:20). Pero tengo que
aguantar. Al menos hasta las 22:00.
Estoy escuchando música. Es como una banda sonora para
aventuras.
Vale, es Avril Lavigne. Y Grace VanderWaal. Tirorirori.
Emoticono de la flamenca.
Hoy quería ver la ciudad pero he terminado andando diez
quilómetros en tres horas y hasta ahí he llegado. Es como un juego de
supervivencia. Salgo, exploro y me vuelvo a la cueva. Y a veces como o consigo (compro)
comida mientras estoy por ahí.
Esto es un poco como estar en una realidad alternativa. Las
duchas son raras. El váter es raro. Los enchufes son raros. Muy raros. Con
botones raros. Y la calefacción… Han pasado dos días y medio y todavía no sé de
donde sale el calor. En el cuarto de baño hay una bombilla grande y roja en el
techo que desprende calor al encenderla (se enciende al mismo tiempo que la bombilla
normal), y hay una máquina de aire acondicionado en el salón… pero no entiendo
cómo puede estar todo el apartamento caldeado como lo está con solo el aparato.
En fin. La bombilla roja. La primera vez que encendí la luz
del baño y vi que todo se volvía rojo pensé que era para darle un toque de club
de striptease. Enseguida me di cuenta de que no podía ser eso. Y luego noté el
calor. Creo que estoy tan receptiva a las cosas raras y nuevas que puedo
imaginarme cualquier cosa.
Ayer entré en un supermercado y al principio no sabía por dónde se accedía a la zona de compra. A veces siento que la gente que me vea pensará que soy una loca que se ha escapado de algún sitio. Como cuando me puse a darle vueltas a una moneda para ver de qué valor era. ¿Las personas mayores se sentirán igual con las nuevas tecnologías?
O como cuando compré caldo de ternera pensando que era
estofado de ternera. La foto me hizo confundir “broth” con “stew”. Me habría gustado
verme la cara que se me quedó cuando vacié una lata de líquido en un plato
hondo. ¡Que al menos era hondo!
Cuando llené la mochila de las cosas que había comprado en el supermercado y me la
eché a la espalda me imagino un letrero en blanco diciendo “Llevas demasiadas
cosas para correr”. O “You are
over encumbered”. O “Vous êtes surcharge”.
Ah, y todo es en francés. Me he comprado un bote de café en
polvo para la leche… que no es soluble, es para la cafetera. La cara que debió
de quedárseme esta mañana habrá sido similar a la del caldo.
I’m sorry,
I only speak English.
Qué bon le
sandwich di cheddar alla grill.
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